LA GRAN CONTRADICCIÓN ENERGÉTICA ARGENTINA: REGULAR LO RENOVABLE PARA SUBSIDIAR LO FÓSIL

En este artículo te invito a acompañarme en un análisis detallado sobre cómo, desde Julio 2024 a la fecha, se implementó una fijación arbitraria e ilegal del precio del biodiésel en Argentina. No lo hago desde una simple opinión personal, sino respaldado por datos oficiales, gráficos contundentes e infografías precisas, así como también por la normativa vigente que se ignoró sistemáticamente.
Vas a descubrir cómo ciertas decisiones, aparentemente técnicas, ocultaron una transferencia escandalosa de recursos desde el sector del biodiésel hacia las petroleras tradicionales, bajo la excusa de proteger al consumidor. Al avanzar en la lectura, quedará expuesto cómo actores claves del mercado energético argentino se escudaron en discursos simplistas y medidas contradictorias que dañaron gravemente la sustentabilidad económica y la libertad empresarial, contrariando frontalmente cualquier principio básico del libre mercado. Este no es solo un tema económico; es, sobre todo, un asunto de transparencia, equidad y coherencia política y…





Realmente muchos fantasmas se ciernen sobre las excelentes alternativas de descarbonización que tiene Argentina con sus bioenergías. En primer lugar, porque el cambio climático afecta de manera directa al principal motor de su economía y desarrollo, que es el sector agroindustrial. La creciente variabilidad de las producciones tiene un efecto fiscal y económico muy superior que cualquier diferencia recaudatoria por ICL + ICO2 (basta con ver cómo afectan las variaciones de volúmenes o precios de estas producciones a las recaudaciones y demás actividades en todo el país). Hay que tomar conciencia de que Argentina es un formador de precios en los mercados internacionales y que mediante un uso energético flexible inteligente de parte de sus productos agroindustriales puede sostener precios en momentos de sobreproducciones o salir en auxilio de la seguridad alimenticia mundial en momentos de faltantes. Por estos motivos resulta prioritario la participación activa del país en las soluciones a la crisis climática. Es un tiro al pie salirse de su agenda como acaba de ocurrir con la salida intempestiva de la COP29 o con la degradación del Ministerio de Ambiente a rango de Subsecretaría. Todavía más si esto va dirigido a forjar un alineamiento ciego con un país cuyo próximo Presidente se ha propuesto en campaña reducir a la mitad los precios de los combustibles fósiles en el lapso de un año, con todas las implicancias que puede acarrear sobre las bioenergías renovables y neutras en emisiones de carbono.